Entre la pérdida de Moraíto y de Enrique de Melchor la guitarra flamenca no se quita el luto. Con más de un centenar de composiciones Enrique de Melchor falleció recientemente siendo uno de los grandes. Natural de Marchena, vivió casi toda su vida en Madrid donde se forjó como artista. Su profesionalidad y su bondad le brindaron el cariño de sus compañeros, como El Cigala que lo califica como un “bendito”. Ambos se vieron por última vez –sin saberlo- en Casa Patas, unos días antes de la desaparición del artista. En esta casa (donde se le tomó esta fotografía hace ya muchos años) se le preparaba un homenaje en vida con lo que él más amaba: un espectáculo concebido para la guitarra como protagonista. Pero desapareció sin poder volver a pisar nuestro escenario.
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Foto con solera: Niña Pastori
La vertiginosa carrera de Niña Pastori empezó con cuatro años. A los doce Camarón la presenta en el Teatro Andalucía de Cádiz y la avala impulsando su carrera. Con diecisiete graba su primer disco y continúa cantando en salas de Madrid. Desde entonces, no ha tenido ni un minuto de respiro siendo una de las cantaoras que más discos ha vendido en la historia del Flamenco.
En el 2009 el premio Grammy Latino al Mejor Álbum de Flamenco por Esperando verte redondeó una carrera reconocida con muchos otros galardones, como el de Mejor Álbum en la VII edición de los Premios de la Música por María. En este trabajo colaboró el autor, compositor y productor Antonio Humanes, artífice de los éxitos de Los Chichos, El Fary, Remedios Amaya o del tema Te lo dice Camarón, del Genio de la Isla. Fue Humanes quien
trajo a Niña Pastori a cantar a Casa Patas cuando tenía catorce años, momento en el que se tomó esta fotografía que adorna una de las paredes del restaurante. Con motivo del veinte aniversario de esa actuación, Niña Pastori posó recientemente para las cámaras de Televisión Española.
Foto con solera
Dos monstruos de la música como Montserrat Caballé y Camarón de la Isla son el foco de atención en esta foto en la que también posan el guitarrista Tomatito y Dolores Montoya “Chispa”, la mujer de Camarón. Dos voces emblemáticas, que han traspasado las fronteras del mundo, tenían que tener en común uno de los galardones más importantes concedidos en España: la Medalla al Mérito en las Bellas Artes, del 73 para ella y del 92 -a título póstumo- para él.
Ambos destacan por su gran presencia escénica, Caballé por su refinada sensibilidad y Camarón por una jondura sin igual. Pero la esencia que los une es, fundamentalmente, la cantidad y trascendencia de sus aportaciones a la tradición de la ópera por un lado y del flamenco por otro. La cantante barcelonesa fue pionera en interpretar dentro de la línea de canto, sin histrionismos ajenos a la partitura y que otros usan como recurso para ocultar deficiencias técnicas. El cantaor de la Isla también fue un revolucionario, contribuyendo al renacer del flamenco cuando atravesaba una grave crisis, transformándolo desde dentro sin modificar la esencia y dotándole de nuevas influencias que abrían camino a las siguientes generaciones de cantaores.
A pesar de que ambos colaboraron con múltiples artistas de otros géneros, nunca llegaron a trabajar juntos, aunque podrían haber coincidido en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, de cuyo himno son intérpretes Montserrat Caballé y Freddie Mercury y para la que estaba prevista la actuación de Camarón, gala que nunca llegó a celebrarse.
Corría el año 1975 cuando, en el patio del Colegio de Sanlúcar de Barrameda, actuaban al cante Fernando Terremoto padre, Naranjito de Triana, Pepe Sanlúcar y Antonio Núñez, Manolo Brene e Isidro Muñoz al toque. En los amplios patios escolares se congregaba la muchedumbre para escuchar a las figuras de la época, como Terremoto, que ese día de levante tenía un empeño especial en que le tocase Antonio Núñez. Son muchos los que aún recuerdan la que lió cantando y bailando. Se veía venir desde las once de la mañana cuando, en el camerino, Terremoto le pidió a Antonio que le pusiera la cejilla al siete por medio y, de esa guisa, se marcó una salida por seguirilla que destempló a los presentes con el metal y la fuerza de su voz a unas horas tan poco flamencas.
Años después, Fernando Terremoto (hijo) le confesó a Antonio Núñez que una de estas fotos era la más conocida de su padre, con la que se ilustraban muchos libros de flamenco en el extranjero, con lo que el guitarrista gaditano se ilusionó por hacerse con el original. Su hijo, el también tocaor Jesús Núñez, ató cabos para descubrir el nombre del fotógrafo: Pepe Lamarca, y hoy éstas fotos de aquel día lucen en el salón de la casa de Antonio Núñez como recuerdo de aquel glorioso día.
Corría el año 1975 cuando, en el patio del Colegio de Sanlúcar de Barrameda, actuaban al cante Fernando Terremoto padre, Naranjito de Triana, Pepe Sanlúcar y Antonio Núñez, Manolo Brene e Isidro Muñoz al toque. En los amplios patios escolares se congregaba la muchedumbre para escuchar a las figuras de la época, como Terremoto, que ese día de levante tenía un empeño especial en que le tocase Antonio Núñez. Son muchos los que aún recuerdan la que lió cantando y bailando. Se veía venir desde las once de la mañana cuando, en el camerino, Terremoto le pidió a Antonio que le pusiera la cejilla al siete por medio y, de esa guisa, se marcó una salida por seguirilla que destempló a los presentes con el metal y la fuerza de su voz a unas horas tan poco flamencas.
Años después, Fernando Terremoto (hijo) le confesó a Antonio Núñez que una de estas fotos era la más conocida de su padre, con la que se ilustraban muchos libros de flamenco en el extranjero, con lo que el guitarrista gaditano se ilusionó por hacerse con el original. Su hijo, el también tocaor Jesús Núñez, ató cabos para descubrir el nombre del fotógrafo: Pepe Lamarca, y hoy éstas fotos de aquel día lucen en el salón de la casa de Antonio Núñez como recuerdo de aquel glorioso día.
Hará más o menos una década que se tomó esta fotografía en la que posan los bailaores Cristóbal Reyes y María Juncal. Él nació en Córdoba, en el seno de una familia de importantes artistas y se desarrolló como solista en espectáculos de gran prestigio de los que además fue coreógrafo. A lo largo de su trayectoria, Reyes se ha ganado el reconocimiento por su labor como director artístico del tablao La Zambra en Madrid, donde dirigió a muchas de las grandes figuras del flamenco y por la creación del espectáculo Cinco Bailaores, protagonizado por Antonio Canales, Adrián Galia, Joaquín Grilo y su sobrino, Joaquín Cortés, donde presentó un elenco de estrellas que formarían las bases del flamenco contemporáneo. En el año 2000, Cristóbal Reyes creó la compañía Pura Pasión en la que incluyó a las mejores artistas femeninas del momento, muchas de las cuales son ahora la referencia del flamenco moderno como Rafaela Carrasco, Belén Maya, Carmen La Talegona, Olga Pericet y María Juncal, con quien aparece en esta foto.
María es canaria y pertenece a la familia de los Borrull. Inició su trayectoria estudiando ballet, danza clásica y flamenco con La Tati, Güito, Merche Esmeralda y Ciro. Realizó varias giras internacionales en las compañías de Manolete, José Greco o Güito y destacó como solista en Pura Pasión, de Cristóbal Reyes.
El espectáculo Azabache y Miel la consolidó como bailaora de éxito aunque el espaldarazo definitivo se lo da el Premio Nacional Antonio Gades del Concurso Nacional de Córdoba 2004. Desde entonces, María Juncal no ha parado de trabajar con su propia compañía.










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